Una pestaña, polvo o pequeño residuo dentro del ojo puede provocar ardor, lagrimeo, picazón e irritación intensa. Aunque la reacción habitual es frotarse, los especialistas advierten que hacerlo puede agravar una lesión en la córnea y aumentar el riesgo de infección.
Oftalmólogos consultados por The Guardian explican que una manipulación incorrecta puede causar abrasiones, úlceras o cicatrices corneales, por lo que la forma de actuar dependerá del tipo de objeto o sustancia que haya entrado en contacto con el ojo.
Parpadear puede ayudar a expulsar partículas
Las pestañas, restos de maquillaje y partículas de polvo se encuentran entre los cuerpos extraños más frecuentes. Cuando no están incrustados, una primera medida consiste en parpadear varias veces para permitir que las lágrimas los arrastren.
Si la molestia continúa, se recomienda lavarse bien las manos y revisar cuidadosamente el ojo en un lugar con buena iluminación. También puede bajarse suavemente el párpado inferior para observar si el residuo permanece visible.
En algunos casos puede utilizarse una irrigación con lágrimas artificiales para facilitar la salida de la partícula. Si el objeto no puede retirarse o el dolor persiste, lo recomendable es acudir a un especialista.
La situación cambia cuando el ojo entra en contacto con detergentes, desinfectantes, lejía, amoníaco u otros productos químicos. En estos casos, los especialistas aconsejan enjuagar inmediatamente con abundante agua.
El oftalmólogo Keith Baratz, de Mayo Clinic, advierte que algunas sustancias con pH elevado pueden causar daños importantes en poco tiempo, por lo que no se debe retrasar el lavado mientras se busca atención médica.
Después del enjuague, es aconsejable acudir a urgencias o a un oftalmólogo, debido a que el hecho de lavar el ojo no garantiza que no se haya producido una lesión.
Cuándo acudir al médico
Los especialistas recomiendan no intentar extraer en casa un objeto incrustado en el ojo o que sobresalga entre los párpados. Estos casos requieren instrumentos adecuados y una evaluación profesional.
También debe buscarse atención médica si persisten dolor, inflamación, enrojecimiento, lagrimeo o alteraciones de la visión, especialmente si no hay mejoría durante las siguientes 24 horas.
Algunos materiales pueden generar complicaciones particulares. Los fragmentos de madera o materia vegetal pueden favorecer infecciones por hongos, mientras que los residuos metálicos pueden dejar óxido en la córnea y causar cicatrices.
Frotarse puede empeorar el problema
Uno de los errores más frecuentes es frotarse el ojo. Si la partícula permanece dentro, esta acción puede empujarla más profundamente contra la córnea y provocar una lesión mayor.
El contacto directo con las manos también puede introducir bacterias y aumentar la inflamación, especialmente cuando la superficie del ojo ya está irritada.
Los expertos también desaconsejan utilizar pinzas, palillos u objetos metálicos para retirar un cuerpo extraño, debido al riesgo de provocar cortes o daños más graves.
Cuidado especial con los lentes de contacto
Los lentes de contacto pueden desplazarse, enrollarse debajo del párpado superior o romperse dentro del ojo. Ante cualquier irritación, los especialistas recomiendan retirarlos y evitar volver a utilizarlos de inmediato.
Colocar nuevamente un lente sobre un ojo dolorido o lesionado puede empeorar la irritación. En estos casos, es preferible utilizar gafas y, si corresponde, gotas lubricantes.
Como medida preventiva, los oftalmólogos también recomiendan utilizar gafas de seguridad al cortar césped, trabajar con herramientas o realizar actividades donde puedan proyectarse partículas hacia los ojos.



