Caminar a paso ligero durante 15 minutos al día puede favorecer la circulación sanguínea y contribuir al cuidado del corazón, sin necesidad de realizar rutinas intensas o utilizar equipos especializados.
La actividad aumenta la frecuencia cardíaca, mejora la elasticidad de los vasos sanguíneos y estimula la producción de óxido nítrico, una sustancia que ayuda a relajar y ensanchar las arterias.
Un estudio publicado en el American Journal of Preventive Medicine, realizado con 85,000 personas y un seguimiento de 17 años, encontró que quienes caminaban rápidamente al menos 15 minutos diarios presentaron casi un 20 % menos de riesgo de muerte frente a quienes no mantenían ese ritmo.
La velocidad también importa
Los investigadores señalaron que los beneficios no dependen únicamente del tiempo o la cantidad de pasos, sino también de la velocidad de la caminata. Caminar con mayor rapidez fue relacionado con una reducción más marcada de las muertes por causas cardiovasculares.
Para identificar una intensidad moderada, los especialistas recomiendan observar la respiración: la persona debe poder conversar mientras camina, aunque con cierto esfuerzo. Las recomendaciones generales mantienen como meta unos 150 minutos semanales de actividad física moderada.



